Primeros pasos
¿Cuánto dura una terapia psicológica?
Es la primera pregunta de casi todo el mundo, y la respuesta honesta —«depende»— no ayuda. Vamos a concretar de qué depende.
· Alex Daswani Llarena
Es la primera pregunta de casi todo el mundo, normalmente justo después del precio. Y la respuesta honesta —«depende»— no ayuda nada. Así que vamos a concretar de qué depende.
Órdenes de magnitud
Con todas las cautelas del mundo, y sabiendo que cada proceso es distinto:
- 4 a 8 sesiones. Un problema acotado y reciente: una decisión que tomar, un duelo que acompañar, una situación laboral concreta, miedo a hablar en público.
- 10 a 20 sesiones. El rango más habitual. Ansiedad o estado de ánimo con cierto recorrido, patrones de relación que se repiten, autoestima.
- Más de 20. Historias largas, trauma, varios problemas entrelazados, o procesos donde el objetivo no es resolver algo puntual sino un cambio de fondo.
La frecuencia también cuenta. Lo normal es empezar semanal, porque al principio hace falta continuidad, e ir espaciando a quincenal y luego mensual conforme las cosas se sostienen solas.
Qué alarga un proceso
No es la gravedad, al contrario de lo que suele pensarse. Lo que más influye:
- Compromiso. Puede que todo se vea muy claro en sesión, pero llevarlo a cabo fuera requiere cierto coraje, cierto malestar a corto plazo. Cuanto más y más pronto actúes hacia lo que te importa, antes podrás comprobar cambios por ti mismo.
- Cuán entrelazado está tu problema. Hay muchos factores que se relacionan con tu problema, y de muchos de ellos ni siquiera eres consciente, o no quieres verlos. Cambiarlos, o aceptarlos y continuar, son procesos que disuelven gran parte del problema.
- Apertura y confianza. Puede que tengas reticencia a abrirte, que haya temas que te distancien, que no te fíes de la profesión, u otras anclas que pudieran retrasar el proceso o incluso romperlo si no sabemos flexibilizar y comprobar.
Cómo saber si va bien
La mejora casi nunca es lineal. Hay semanas peores, y es frecuente sentirse algo peor al principio, cuando se empieza a mirar de frente lo que se llevaba tiempo esquivando. Eso no significa que vaya mal.
Señales razonables de que el proceso avanza, aunque no te sientas mejor todavía:
- Entiendes mejor cuándo y por qué te pasa lo que te pasa.
- Reaccionas distinto en alguna situación concreta, aunque sea pequeña.
- Has recuperado algo que habías dejado de hacer.
- Los episodios malos siguen viniendo pero duran menos o remontas antes.
Si a las seis u ocho sesiones no reconoces ninguna de estas, merece la pena decirlo en voz alta en sesión. Revisar el rumbo forma parte del trabajo, y a veces la conclusión honesta es que el encaje no es el adecuado.
Sobre los packs
Los packs de 5 y 10 sesiones existen por dos motivos. Uno, económico: salen bastante más baratos por sesión. Dos, y más importante: quien compra un pack tiende a sostener el proceso en las semanas difíciles, que suelen ser justo las que más valor tienen.
Dicho esto, comprar un pack no obliga a nada. Si a mitad decides parar, se para.
¿Y cuándo se termina?
El alta no es «ya no siento nada malo». Es que tienes herramientas propias para manejar lo que venga sin necesitar a alguien enfrente cada semana. Lo ideal es que el final se decida entre los dos y con algunas sesiones de seguimiento espaciadas, no de golpe.